sábado, 18 de agosto de 2012

capitulo final


Capitulo 21

A finales del mes de abril Elizabeth Darcy después de un trabajo de parto relativamente fácil dio a luz a un niño fuerte y saludable. Fue nombrado Thomas como su abuelo materno, ya que tomando en cuenta la opinión de la señora Bennet, su nieto se parecía físicamente a su difunto esposo.

El resto de la familia no estaba muy convencida de ello, con justa razón, todos pensaban que a la edad de 3 días de nacido las características del niño aún no se habían establecido completamente, pero aun así, cuando su abuela lo miro por primera vez estuvo totalmente convencida de ello; a su vez, todos convinieron que el niño tenía parecido tanto al padre como a la madre, sus ojos grandes y oscuros como su madre, el cabello negro y espeso como su padre al nacer, sin embargo, al paso de los años, la primera impresión que tuvo la señora Bennet de su nieto demostró que ella estaba en lo correcto.

Thomas Darcy, heredo sin embargo el carácter tranquilo de su padre, o mejor dicho, reservado; rasgos que con certeza le permitirían obtener una gran dosis de paciencia cuando se trataba de las cuatro jóvenes que tendría como hermanas; alguna vez fue comparado con la imagen de su abuelo, el señor Bennet por la gente que llego a conocerle y estimarle en persona.

Con los años,  todas las hermanas Bennet se casaron y todos ellos trasladaron su residencia al extremo izquierdo de Hertfordshire; el sr. Y la Sra. Bingley se trasladaron directamente a Derbyshire en el segundo año de matrimonio para alegría de los Darcy, ya que el propio Darcy fue quien ayudo a encontrar una excelente propiedad para sus parientes.

Catalina Bennet se casó con el sr. Wakefield, amigo y compañero de universidad de sus cuñados Bingley y Darcy  a quien conoció durante una de sus estancias en Pemberley pasando la mayor parte del año en su finca en Yorkshire.

Mary Bennet se casó con el Sr. Ashton, quien fuera el clericó en Kympton, la casa parroquial que había sido diseñada para George Wickham. Ella encontró que la vida de esposa de un párroco le sentaba muy bien y el rumor de que se decían los mejores sermones en la comarca escritos por la esposa de un párroco era una alegría para ella.

De esta manera, las cuatro hermanas vivían relativamente cerca, a un día de viaje entre unas y otras.

En cuanto a Lydia, la menor de las Bennet, luego de las experiencias pasadas con su fuga y a pesar de todo el dolor que causo con esta decisión a toda su familia, había sufrido un cambio revolucionado en su personalidad, caso contrario a lo que se esperaba de ella, paso a ser una muchacha rebelde, poco centrada y muy egoísta. Desafortunadamente, a pesar de que les confeso a todas sus hermanas y a su madre que su difundo esposo era un borracho y era un bruto con ella, su visión del mundo en general no se alteró mucho. A la edad de diecinueve años, fue presentada a un almirante retirado, quien logró reunir una gran fortuna sirviendo por más de treinta años en el mar, el hombre prontamente se convenció de que estaba enamorado de la joven viuda y la desposo solo tres meses después del primer encuentro, a pesar del hecho de que la señora viuda de Wickham era exactamente de la edad de su nieta mayor.

El almirante falleció a los pocos años, dejando toda su fortuna a su querida Lydia, pero al mismo tiempo, desheredo a sus propios hijos; Lydia cual egoísta, se negó a compartir, en su opinión, la fortuna heredada a pesar de que los hijos lo discutieron con ella, no lograron nada y todo el asunto terminó en los tribunales provocando un gran escándalo en los círculos elegantes de Londres.

 Al final, cuando  Lydia cumplió la edad de treinta y cuatro años, volvió a  contraer matrimonio por tercera vez, en esta ocasión su cónyuge era un joven  muy guapo, mucho más joven que ella y además, un actor sin trabajo, por lo tanto, sus hermanas mayores decidieron, por la tranquilidad de sus propias familias y la felicidad de sus matrimonios respetables romper casi por completo toda relación con su hermana menor.

La señora Bennet se trasladó al norte para ver más a sus hijas y cuidar de sus nietos, de los cuales tenía doce al llegar a la edad madura de cincuenta y cinco años. El señor Darcy construyo para su suegra una casa de campo agradable a las afueras del parque que rodeaba Pemberley, quien la decoro de acuerdo a su propio gusto.

Sus nietos corrían hacia ella todos los días después de sus estudios desde que ella decidió irse a vivir a Pemberley, donde ellos sabían que podían salirse de las reglas impuestas en casa.

La señora Bennet, no queriendo favorecer solo a los hijos de su querida Elizabeth, procuraba visitar muy a menudo y en ocasiones visitas prolongadas a su hija Jane quien residía solo a treinta millas de Pemberley, y así además, también pasaba a visitar a Kitty y a Mary, en estos casos Darcy, siempre la apoyaba con sus visitas ofreciéndole su coche más elegante y confortable para sus viajes.

Darcy le decía a Elizabeth que la señora Bennet no debía privar a sus otros nietos de su excelente orientación y debería verlos tan a menudo como ella quisiera.

En una de sus tantas visitas a Hertfordshire, la señora Bennet trato de persuadir a Elizabeth de no trasladar la biblioteca de su padre desde Purvis Lodge hasta Pemberley, que eso sería una locura. Ella incluso llamo al sentido común de Darcy para que hablara con su mujer, pero en cambio, Darcy acepto de buena gana el cumplir el dese de su esposa, pues el sabia el valor sentimental que tenían para ella los libros de su padre.



En tal caso, gente de trabajo de Pemberley fueron enviados a Purvis Lodge para recoger todos los volúmenes existentes y transportarlos sanos y salvos hasta Derbyshire.

Junto con los libros, fue transportado el gabinete de su padre, que había estado cerrado desde los días en que el señor Bennet era aún dueño de Longbourn. Al buscar acomodo para esta pieza en la casa, accidentalmente se cayó de la escalera y se abrió, por fin Elizabeth pudo ver el interior del gabinete que en alguna época la tuvo tan intrigada cuando aún era la señorita Bennet y el cual su contenido sorprendió a toda la familia.

Dentro de éste, había joyería antigua, acciones de gran valor, además de que el señor Bennet o más bien dicho el baron Wharton, había dejado en su interior su última voluntad.

Al parecer, el señor Bennet heredo el título de barón por parte de su madre, cuando su único hermano murió sin tener hijos. Descubrieron que no era una broma, sin mencionar el pequeño detalle de que  estuvieron a poco más de ser ricos y obtener un título nobiliario que se podía heredar entre sus hijas.

La única persona que no critico al difunto señor Bennet por sus acciones fue el señor Darcy, ¿Cómo sucedieron las cosas? El gabinete fue abierto en el año de 1820, es decir, cuando su amada Lizzie estaba ya por gestar su tercer hijo, si en su momento, se hubiera descubierto este suceso la situación no hubiera sido tan ventajosa para el en caso de que hubieran encontrado la tan deseada llave en aquella tarde cuando estuvieron sentados en la biblioteca de Purvis Lodge tratando de abrir dicho gabinete, precisamente cuando se trasladaron los libros de Longbourn hasta Purvis Lodge después de su muerte.

De acuerdo con los documentos que se encontraron, la regla especial en este título en particular que paso a manos del señor Bennet, afirma que el título de barón de Wharton podría ser heredado a través de la línea femenina, que a su vez era una cosa rara, pero no imposible. En los casos en que no hubiera descendientes masculinos en vida del barón, incluyendo primos y sus herederos, que en este caso en particular así era, el titulo pasaría a manos de la hija mayor del barón.  

En este caso, Lady Elizabeth Bennet madre del difundo sr. Bennet era el único familiar vivo del barón de Wharton, en consecuencia, heredo el titulo por parte de su madre. Por lo tanto su última voluntad según el testamento que se encontró,  menciona que deja toda su fortuna equivalente a unas cien mil libras colocadas en el banco de Londres a su familia, siendo está dividida  entre su esposa e hijas.

Cada una de sus hijas recibiría quince mil libras y su esposa veinte mil para su uso exclusivo. Su cuñada, la señora Gardiner, por su amabilidad otorgada hacia sus dos hijas mayores recibiría cinco mil libras y a su marido, el señor Gardiner los documentos por los derechos de portación equivalentes a veinte mil libras; el título, junto con la finca de la familia que se ubicaba en Hampshire y la casa de que en ese momento se encontraba en ruina por no tener la cantidad suficiente para poder repararla pasaría a manos del hijo mayor de la  hija mayor del actual barón, es decir, el señor Thomas Bennet.

La señora Bingley,  es decir Jane fue interrogada con respecto a estos documentos, ya que nadie tenía conocimiento de estos, y admitió que su padre, justo antes de morir había dicho algo al respecto, pidió que se buscaran algunos papeles y dinero en la biblioteca, pero ella pensó que solo se refería a las cien libras que había encontrado en el cajón de su escritorio.

La señorita Caroline Bingley, que en el transcurso de los años, estando seriamente desilusionada por la actitud de su hermano al haber obtenido un matrimonio inferior a su estatus social, corto toda relación con la familia, nunca visito su nueva casa en Derbyshire ni una sola vez, tal vez, contribuyó a su decisión el no aventurarse nuevamente hacia el norte el hecho de que había sido, en términos bastante claros,  el que nunca volvería a ser admitida en Pemberley ya que su presencia tuvo un efecto muy malo en los nervios de la pobre señora Darcy.

Podemos imaginar  su sorpresa cuando un día, cuando su cuñado dejo abandonado el periódico, se encontró con una noticia sensacional:

“El nuevo Lord Wharton,  de la que anteriormente se consideraba que su familia había fallecido, se encuentra ahora en manos de la persona que cuenta con cinco años de edad, el Sr. James Bingley de Derbyshire, que heredo el título después de su abuelo por línea de su madre”



FIN

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Hemos llegado al final de esta historia. Gracias por sus comentarios y por aguantarme durante tanto tiempo, en ocasiones las presiones no me dejaban continuar, pero aun así aquí les traigo el ultimo capitulo. Quiero agradecer también a “Ola Wagner” por permitirme traducir y poder compartir esta historia a todas las personas en este bello idioma que es el español. Para mí fue muy gratificante poder hacerlo.

viernes, 20 de julio de 2012


Capítulo 20.



Era media tarde en las vísperas de navidad, el día era gris frio y lluvioso, dos elegantes carruajes se detenían frente a una casa en Londres, está a diferencia de Pemberley era estrecha, de dos plantas, se encontraba ubicada en una de las zonas más inseguras y poco respetables de Londres, cuatro hombres salieron de los carruajes, se miraron y después de un breve intercambio de palabras uno de ellos se quedó  cerca de los carruajes mientras los otros tres se dirigieron a la entrada.

El más alto de ellos se adelantó y llamo decididamente a la puerta de madera rayada, esta se abrió después de un largo instante, una mujer joven de unos treinta años, quizá menos fue quien respondió al llamado.

-¿La señora Younge?

Darcy hablo con frialdad, sin preocuparse siquiera de asentir con la cabeza a la señora presente en señal de respeto.

-Estamos aquí en busca del señor Wickham.

La mujer se quedó de una sola pieza, impidiendo el paso a los caballeros frente a ella, sin decir palabra alguna y sin hacer algún movimiento, el coronel Fitzwilliam con un suspiro de exasperación dio un paso adelante y empujo a la mujer bruscamente para retirarla de su camino como si esta hubiera sido más que un objeto que le causaba molestia, es decir, una piedra en el camino.

Los hombres entraron a la vivienda, la sala era pequeña, de aspecto sucio y maloliente, con suciedad en las paredes de color marrón, cada uno de ellos miraba la estancia con desconfianza.

-Bien, bien; es una sorpresa recibir tan distinguida visita.

La voz del hombre que se escuchó a sus espaldas desde donde se encontraban las escaleras, tres pares de ojos se dirigieron a ese lugar donde apareció George Wickham., este llevaba unos pantalones raídos  y una camisa blanca sencilla, ni siquiera la había abotonado por completo, sus ojos se encontraban inyectados de sangre y al parecer, no se había afeitado en varios días, se encontraba despeinado y por el olor que emanaba de su cuerpo, al parecer tampoco había recibido baño alguno. Camino lentamente  hacia donde se encontraban sus visitantes y con una sonrisa cínica adorno su rostro.

-“Es un honor”

Wickham hizo una profunda reverencia y luego miro directamente a cada uno de los hombres frente a él de forma burlona.

-“¡Vaya que sorpresa! El señor Darcy de Pemberley, el coronel Fitzwilliam segundo hijo del conde de Matlock y el señor Gardiner dueño de la mejor compañía de transporte marítimo en la ciudad, me han dicho; es un gran honor tener a todos ustedes reunidos en mi humilde morada”

Volvía a hacer una reverencia demasiado teatral y puso la mano sobre su corazón después de volverlos a mirar.

-“¡Un gran Honor!”

-¡BASTA DE HONORES, HOMBRE!!!

Ladró el señor Gardiner, desesperado por saber de su sobrina.

-¿Dónde está mi sobrina? –pregunto Gardiner.

-“¡Ah! Si su querida sobrina Lidia… ella está aquí, por supuesto… pero aún se encuentra en la cama, descansando en la planta de arriba… creo” –Sonrió maliciosamente Wickham, levantando una ceja y continuo –“Ella tuvo una noche… agitada..Sí, eso es, bastante cansada esta, diría yo”

-ERES UN HIJO DE…..

El señor Gardiner comenzó a decir haciendo movimientos como queriendo golpear al joven que tenía frente a él, pero Darcy lo detuvo colocando su mano con firmeza en su brazo, sabía de antemano que eso sucedería, y se lo había advertido a Gardiner, sabia además que era lo que quería Wickham y decidió intervenir.

-Tenemos que hablar de esta situación.

Fueron sus palabras directas, Wickham sonrió amablemente haciendo un amplio gesto con la mano para que se dirigieran a otra habitación, seguramente esta sería un tipo de sala de recibidor o algo parecido, a decir verdad Darcy no creía que esa casa tuviera algo adecuado para recibir visitas. El coronel y Darcy se dirigieron junto con Wickham a la habitación señalada mientras el señor Gardiner  corrió escaleras arriba.

-Darcy amigo, Feliz Navidad por cierto,  siento mucho que tuvieras que dejar a tu encantadora y muy animada esposa, estoy seguro que una mujer sola…

Wickham estaba burlándose de Darcy, pero este se le acerco bruscamente, le hervía la sangre del coraje  y con los dientes apretados solo menciono

-Ni una palabra acerca de mi esposa.

Wickham sonrió ampliamente, seguía burlándose de él.

-Amigo, amigo, eso no será fácil, puesto que vamos a ser una familia ¿no?... yo simplemente no puedo dejar de esperar para ver a mi… futura hermana, es decir, la ex miss Lizzie Bennet, puedo imaginar, a juzgar por el desempeño de su hermana menor en los últimos días que eres un hombre afortunado, y siempre he pensado que Elizabeth sería la mejor de todas las Bennet… en todos los aspectos.

Instantáneamente, Darcy apretó sus manos alrededor del cuello de Wickham y lo empujo contra la pared, sujetándolo con fuerza.

-Ultima vez que lo digo, ni una sola palabra acerca de mi esposa… la próxima vez no voy a detenerme.  Darcy murmuro con voz ronca, sobre la cara de su presa.

-Ni yo te detendré.

Se escuchó la voz del coronel tras de Wickham con calma desde su lugar junto a la ventana. Wickham ya no menciono nada al respecto, trataba de recuperar el aliento, Darcy lo libero de su amarre poco a poco alejándose de él hasta el otro extremo de la habitación, después de unos momentos de silencio, Darcy volvió a dirigirle la palabra, esta vez con la voz clara y controlada.

-Vas a casarte con Lydia mañana mismo, hemos adquirido una licencia especial, ya todo está preparado. Lydia pasara la noche en casa de sus tíos y te encontraras con ella por la mañana a las once en el templo de San Martin.

Darcy no miro ni una sola vez en dirección  a Wickham mientras mencionaba los planes que había hecho, levanto la mirada solo cuando escucho los sonidos de alguien caminando por las escaleras rumbo a ellos.

Pronto apareció el señor Gardiner en la entrada  con Lydia bajo el brazo, la cabeza de ella apoyada en el pecho de su tío, ella estaba escondiendo su rostro y solo una vez miro a los hombres que se encontraban en la sala reunidos, Darcy tomó las riendas del asunto de inmediato, la miro completa y no parecía haber recibido ningún golpe, pero se encontraba muy pálida, con sombras oscuras bajo sus ojos, parecía pequeña, frágil y muy asustada, estaba cubierta con una manta bajo la cual se miraba un camisón arrugado.

-Nos vamos.

El señor Gardiner se dirigió a Darcy intercambiando miradas, comenzando a caminar rumbo a la salida con su sobrina siguiendo sus pasos abrazada fuertemente a su tío. Darcy se acercó a la ventana para mirarlos salir, observo a Bingley ayudar a Lydia a subir al carruaje, Charles al parecer hablo brevemente con el señor Gardiner antes de que el hombre de más edad interviniera y finalmente saliera del carruaje.

-¿Qué pasa con la dote?

Se escuchó la voz de Wickham cortando así el silencio que se había formado dentro de esa habitación.

-¿Cuánto?

Fue lo único que Darcy contesto.

-Treinta mil libras, más el pago de todas mis deudas. –dijo Wickham rápidamente.

-¡Estas demente Wickham! –dijo el coronel Fitzwilliam con una risa breve pero desagradable. –solo recibirás un tercio de la misma, ni un centavo más, en cuanto a sus deudas, estas se liquidaran, la elección es suya, o toma lo que se le ofrece y se casa con la señorita Bennet o de lo contrario será remitido a la prisión de deudores.

-Puedo ir a la cárcel, no me importa. –hablo con indiferencia Wickham y añadió con firmeza mirando a los ojos a Darcy –Treinta mil libras.

-Yo te los pagare.  Contesto

-¡¡DARCY!!

Exclamo el coronel frunciendo el ceño a su primo. Darcy paso por alto la protesta de su primo y tomo su sombrero de copa, sus guantes y se dirigió a la salida de la casa.

-Estarás en la iglesia, mañana a las once, trae los documentos de liquidación.

Una sonrisa de satisfacción y al mismo tiempo despreciativo apareció en el rostro de Wickham.

-Ya lo ve Fitzwilliam, él va a pagar.

Camino en dirección a Darcy y hablo en voz baja.

-Él va a pagar porque él no sería capaz de soportar a encantadora esposa llorando, no soportaría ver sus bellos ojos llenos de lágrimas por su pobre hermana, la pequeña Lydia viviendo en la vergüenza.

Darcy pasó de largo a Wickham, con el rostro congelado carente de cualquier expresión.

-Primo, vamos..

Los primos ya estaban en la puerta cuando Wickham caminaba tras ellos y grito casi con alegría.

-¡Cuando los asuntos se han resuelto a satisfacción de todos, lo más lógico es que se queden un rato y beber en memoria de los viejos tiempos, de hace años, cuando éramos niños y que todos juntos jugábamos en Pemberley.

El coronel Fitzwilliam volvió ligeramente la cabeza y lo miro de forma burlona.

-Sí que usted es ridículo Wickham, usted nunca será aceptado en Pemberley. Recuerde esto muy bien, solo eres hijo de un siervo, que nunca fue y nunca será uno de nosotros, usted no es nadie, acéptelo al fin.

Por una fracción de segundo, una expresión indescifrable cruzo el rostro de Wickham, pero después sonrió nuevamente y exclamo jovialmente.

-¡Qué vergüenza, vamos a ser hermanos después de todo, casi lo olvida señor Darcy!

Alzo la voz para que Darcy alcanzara a escucharlo puesto que él ya estaba en el pasillo.

-Mis felicitaciones por el nacimiento de su primer hijo, que será un obstáculo entre su mujercita y usted, ya que no perdió el tiempo para asegurarse de obtener un bebe, pero no me sorprende en lo más mínimo.

Los ojos fríos de coronel se estrecharon y murmuro.

-Wickham, usted está caminando en un terreno inestable.

Sin embargo, Wickham aparentemente ignoro la advertencia y continuo hablando fuertemente, notando que Darcy se detenía, y aunque él se encontraba de espaldas a los otros hombres, se dio perfecta cuenta que tenía toda la atención de Darcy  porque éste apretaba con fuerza su sombrero con una mano mientras con la otra abría y cerraba el puño con desesperación.

-Estoy tan contento que vayamos prontamente a ser de la familia. Seremos hermanos como lo fuimos en el pasado.  –Wickham se acercaba lentamente a Darcy. –Compartiremos las cosas comunes, ya sabes; supongo que tu dulce hermana y tu queridísima esposa viven juntas, estoy seguro que nunca se han confesado lo cerca que estuvimos juntos en el pasado, nosotros tenemos nuestros secretos… ya sabes. Estoy anticipando que seremos felices al cultivar nuevamente nuestra muy especial amistad, además, todo quedara en familia.

Wickham terminaba de mencionar lo anterior cuando recibió un puñetazo en el estómago y algunas patadas furiosas, cuando ya estaba tendido en el suelo Darcy ladro.

-TE DIJE QUE NO HABLARAS NI UNA SOLA PALABRA DE MI ESPOSA..

Darcy decía con furia mientras continuaba pateándolo con fiereza, se agacho, lo tomo de su maltrecha camisa llena de sangre y termino diciéndole

-No te voy a pagar nada, nos reuniremos mañana en la madrugada para un duelo. Tendrás que pagar por todo lo que has hecho, esto debí hacerlo hace mucho tiempo, no vale la pena que mi esposa y sus hermanas derramen lágrimas y sufran por un desgraciado.

Wickham se puso de rodillas tratando de levantarse.

-No seas estúpido Darcy, siempre he salido mejor librado que tu ante los golpes, y se disparar mejor que tú, no creo que quieras dejar a tu hijo huérfano, aun antes de nacer.

Termino de levantarse y limpio la sangre que emanaba de su boca con el dorso de su mano.

-Pero quien sabe… no sería mala idea después de todo. Elizabeth seria al final una hermosa viuda seguramente, yo tomaría el buen camino de cuidar de ella y su bebe como un cariñoso cuñado.

-mañana al amanecer en Chalk Farm.

Escupió Darcy finalmente saliendo de la casa, tras él, el coronel Fitzwilliam tratando de alcanzarlo, ya cuando estaban fuera de la casa trato de calmar a Darcy.

-¡Darcy no lo hagas! –exclamo su primo tomando del brazo al otro hombre

-¡¿no has oído? ¡Se permitió ofender a Georgiana y a Elizabeth de esa manera! Gritaba ofuscado Darcy.

-NO! No escuche, pero está bien, es un tirador mejor que tu pero yo puedo derrotarlo, tengo experiencia en la batalla y tú solo has tirado por deporte, déjame tomar tu lugar. Por favor, deja que yo lo haga.

-el coronel esta en lo correcto Darcy. Comento Bingley mirando preocupado a su mejor amigo.

-Déjame tomar tu lugar. –Volvió a solicitar el coronel, mirándolo fijamente a la cara termino –Voy a acabar con él con mucho gusto.

-Voy a hacerlo yo mismo. –Darcy lo dijo aun con los dientes apretados, los ojos fijos en el suelo aun sumamente alterado.

Fitzwilliam le puso una mano tranquilizadora sobre el hombro de Darcy, era necesario que pensara bien con la cabeza.

-Darcy, toma en cuenta a tu esposa, está embarazada ten en cuenta esto, ella te necesita vivo, imagínate lo que pasaría con ella si te ocurriera algo.

-Yo puedo proteger a mi familia. –exclamo con furia Darcy y se metió el carruaje cortando así toda conversación.

*****  *****  ******



Estaba en Pemberley, era verano y hacía calor, todo parecía ser de alguna manera más grande de lo que el recordaba, la casa solariega, el estanque. Todo olía muy bien, había grandes mariposas de colores volando por todas partes y las abejas zumbaban a su alrededor. Estaba persiguiendo a las mariposas cuando se detuvo delante de una dama con un hermoso vestido de flores, entonces se dio cuenta que no era su propio yo, que era un niño otra vez. El levanto la cabeza y vio a su madre, aún era joven y tan hermosa, inclinada sobre él, sonriéndole y acariciándole su cabellera, se parecía tanto a Georgiana, a continuación se sintió que era levantado por detrás, sintió que giraba en el aire un par de veces y el estar levantado del suelo por unos fuertes brazos… era su padre. ¿Estás bien hijo? Oyó la voz profunda de su padre.. Quiso responder, pero luego cambio el paisaje. Él era… ¿dónde estaba?.. Sí… recordaba Oxford!... entro en la posada y quería que alguien, algún borracho común  estaba tratando de golpearlo con una silla, este la arrojo junto con un hombre al otro lado de la habitación, miro a un joven rubio y flaco,  se sujetaba con fuerza a la espalda de otro hombre mientras que otro lo golpeaba en el estómago.. Era Bingley!. El reacciono y le tiro un puñetazo al hombre que termino en el piso jalando a Bingley y sacándolo al exterior… allí el joven Charles escupía sangre y le decía  lo agradecido que estaba por su ayuda, presentándose por su nombre… Charles Bingley. Era estudiante de primer año…Charles… no te muevas.. Donde estoy… la sala de música.. Pemberley…Georgiana… mi linda hermana estaba al piano que recién le había comprado tocando una linda melodía para mí. Cierro los ojos para escuchar la linda melodía. O por dios… la visión ha cambiado nuevamente.. Aun se encontraba en Pemberley estaba seguro, él estaba en su dormitorio, desnudo sobre la cama recostado sobre su espalda, Elizabeth sentada a horcajadas jadeando en voz baja mientras le hacia el amor a él. Tenía la cabeza echada hacia atrás con las manos junto a sus piernas apoyándose, con su pelo muy largo esparcido en torno a ella de tal manera que cubrían sus pezones duros. Ella gimió con dureza, lo abrazo y exclamo cuando sintió que llegaba a la cima un “Te amo William” … pensó que debería ser un sueño, porque se había cortado el pelo justo antes de la boda. Tal vez era su futuro, ¿Cuándo su cabello había vuelto a crecer?.. Solo eran visiones, nada más. El creyó percibir algunas personas a su lado. Georgiana, Richard, Jane, Bingley.

Bingley…¿lo estaba afeitando?.. ¿Y Elizabeth?.. Había una Elizabeth estaba seguro, podía oler su aroma, la sentía acostada junto a él, sentía su calor y sus dedos acariciando su rostro. En otra ocasión era de noche y la habitación estaba a oscuras, solo había una vela en la mesilla de noche y estaba prendida la chimenea. Ella, Elizabeth se encontraba junto a él, y su mano se posó sobre un duro bulto caliente al tacto. Ella hablaba en voz baja … ¿puedes sentirlo? … se está moviendo… te reconoce.. Es tu hijo William, abre tus ojos mi amor, por favor abre tus ojos.. Después sintió sus labios suaves calientes sobre su frente y pronto la mejilla húmeda a un lado… “hay que despertar William, te necesitamos”… lo siguiente que vi fue a Georgiana acercándose a él.

-“¡Elizabeth, el me está mirando!... ¡Elizabeth, está despierto! .exclamo Georgiana ahuecando su mejilla.

Darcy se acordó de su sueño tratando de separar la realidad del mismo, no sabía de manera exacta cuando había despertado o si todavía estaba soñando. El medico se encontraba a su lado todo el tiempo, Georgiana lo seguía mirando junto con Elizabeth, se veía diferente, su figura había cambiado, su vientre seguía redondeado pero ella caminaba más lentamente y se frotaba la espalda de vez en cuando al levantarse de la silla.

Un día, cuando se despertó, se sintió lo suficientemente fuerte para mantener los ojos abiertos por más de unos pocos momentos, Elizabeth se encontraba sentada en un sillón frente él enfrascada en su lectura mientras que Georgiana estudiaba algunas partituras sentada en una silla junto a la ventana, intento hablar, pero sentía su garganta seca y apretada y solo un ligero sonido ronco salió de su boca.

Tuvieron que escuchar, porque las dos corrieron en ese momento a su lado, Elizabeth tomo una taza de agua y se la acerco a la boca y Georgiana apoyo la cabeza de él para que pudiera beber.

-Tu estas bien hermano.

Georgiana le sonrió, con cuidado de poner su cabeza sobre la almohada.

-El medio ha dicho que tu vida ya no corre peligro.

El la miro fijamente, no entendía bien lo que le decía…

-…mi vida…

Georgiana le acaricio la mejilla y le explico.

-Ha perdido mucha sangre, más tarde… la neumonía, estuviste inconsciente por seis semanas.

Darcy comenzaba a recordar.. Abrió muchos los ojos..Susurro..

-…¿Wickham?...

Georgiana le puso su mano para tranquilizarlo sobre sus brazos y comenzó a acariciarlo con mucho cariño.

-El está muerto. Murió una semana después del duelo, perdió mucha sangre, el medico dijo que más que tú, pero antes de eso, Richard le hizo casarse con Lydia.

Volvió la cabeza hacia el otro lado  y miro a Elizabeth paseando con el niño de un lado a otro abrazando su vientre abultado.

-¿Seis semanas?

-Sí, hoy es el décimo noveno del mes de febrero.  –dijo Georgiana.

-Vi a Bingley. –Darcy aclaro.

-El señor Bingley y Jane se casaron hace una semana, pero ellos nos visitan todos los días.

Georgiana se levantó de su lugar junto a él y se acercó a la mesita de noche. Darcy volvió la cabeza lentamente de nuevo y miro fijamente a Elizabeth, ella estaba sentada con firmeza en el borde de la cama, poco a poco tuvo el mas mínimo detalle de su manera encantadora. Sus ojos se descansaron sobre su vientre abultado.

-¿Estas bien? … el niño ha crecido.

-sí, así es. Estoy en el séptimo mes ahora.

Su voz sonaba un tanto diferente cuando le hablaba, trato de levantar la mano para tocarla pero estaba demasiado débil y ella se sentó demasiado lejos de el para alcanzarla. Volvió a preguntar.

-¿Estas bien?

-Sí.

Fue su escueta respuesta la que no le gustaba y aun más cuando ella evitaba mirarlo a los ojos.

-¿Él bebe está bien?

Ella permaneció en silencio por un momento, con los labios fuertemente apretados, antes bien, comenzó a hablar con enojo.

-¿No pensaste en mi o en el niño cuando corriste el riesgo de perder la vida a manos de George Wickham? –Ella se paró bruscamente de la cama-

-Elizabeth… tuve que… el ofendió a Georgiana y a ti….

-¡Y que! – se acercó a él, y se inclinó para estar cerca de su rostro. -¡Ya no importa! ¡Nos preocupamos por ti!

-Era mi deber…. Mi responsabilidad…. –trataba de hacer entender a su esposa porque lo hizo.

-¡¿De que estas hablando?! Tu deber es para conmigo, para Georgiana… para el niño que llevo en mi vientre. –Ella lloraba por todo el dolor contenido. –Y solo por tu estúpido orgullo.. Casi hiciste huérfano a tu hijo antes de que naciera! –agrego con la voz completamente quebrada por el llanto y salió de la habitación.

Darcy quiso levantarse para correr tras ella pero Georgiana lo detuvo y lo empujaba para que nuevamente se recostara sobre las almohadas.

-Ella te perdonara hermano, Lizzie te quiere mucho, lo sabes. Apenas si ha dejado de estar a tu lado todo este tiempo, solamente está enojada porque ella estuvo muy preocupada por ti, igual que todos nosotros.



Continuara….



bueno, de antemano quiero dar las gracias a todas las personas que le dedicaron un pedacito de su tiempo a este trabajo, el próximo capitulo es el último de esta historia que me dieron la oportunidad de poderla compartir con ustedes, desgraciadamente la historia en ingles ya no está publicada en ningún grupo, la autora la ha editado y publicado en un libro y ya está a la venta, lo pueden encontrar en la página Meryton (punto)com ahí les dan instrucciones por si lo quieren adquirir, su título original es "The only way" escrito por "Ola Wagner"

Gracias por aguantarme porque sé que no publicaba seguido pero es difícil lidiar con marido, hijos, trabajo y escuela y diversión.



Chapter XIXCAPITULO 19.



Era una noche tranquila a una semana de Navidad en Pemberley, los Darcy estaban sentados en un pequeño salón decorado de una manera poco formal pero muy acogedor, solían pasar las tardes allí para disfrutar de la música de Georgiana. Elizabeth se encontraba sentada con la espalda recargada en el pecho de su marido, completamente relajada escuchando la melodía melancólica que en ese momento estaba tocando su cuñada, la mano de Darcy se encontraba alternando entre las caricias de su abultado abdomen y el brazo de su mujer.

Georgiana conocía la melodía de memoria, por tanto no había necesidad de leer la partitura y estaba contemplando la nada, soñando con el futuro próximo.

Precisamente en ese instante, enfoco la mirada en la distancia donde se ubicaba un espejo que reflejaba el acceso a la habitación, dejo de tocar las teclas del pianoforte y se levanto de un salto, gritando emocionada “El primo Richard”, se retiro del banquito y corrió hacia el hombre alto y rubio junto a la puerta, echando sus brazos sobre su cuello de la manera que hacen los niños pequeños ante un ser querido, en lugar de una señorita que prontamente haría su presentación en sociedad.

El coronel Fitzwilliam la tomo en sus brazos, la levanto del suelo y giro con ella, luego la volvió a poner en el suelo no sin un gesto dramático, “¿Cómo estas querida? Te encuentro  un poco más pesada ¿no es así?”

“Oh, primo Richard, siempre tan bromista conmigo” Georgiana se distancio de su abrazo jadeando, con las manos sobra las suyas aún, lo veía directamente a la cara, le  sonreía, sentía una dicha al tener otro familiar en su casa, “Primo ¿has venido a pasar la Navidad con nosotros verdad?”

“Tengo un mes de vacaciones en el regimiento” comenzó explicando el coronel, aparto los ojos de Georgiana y miro en dirección de los Darcy, quien en ese instante se levantaban, Elizabeth lo miro con una sonrisa en su rostro y comenzó a caminar en su dirección;  sintiéndose que era escuchado, el coronel continuo hablando “Estoy en camino a Matlock, tengo intención de pasar la Navidad con mis padres, pensé que podía quedarme aquí por un día o dos, si no es molestia, claro está”

“Por supuesto que no, usted es siempre bienvenido coronel Fitzwilliam” Elizabeth hablo cálidamente mientras este se inclino sobre su mano para besarla en señal de saludo y respeto a la dama, “solo es una pena que no pueda permanecer más de unos pocos días con nosotros” Elizabeth continuo con una sonrisa amistosa “Esperamos a los Señores Matlock alrededor de Año Nuevo”.

Georgiana seguía colgada del brazo del coronel, “Oh si, querido primo, simplemente tienes que quedarte más tiempo con nosotros”

El coronel Fitzwilliam no logro responder a la petición de la joven porque en ese instante Darcy se dirigió hacia ellos, parándose firmemente detrás de su flamante esposa, y tomándola de los hombros con cariño pero con determinación.

“Es bueno verte primo” dijo en un tono cortes, neutral, y ofreciéndole la mano para saludarlo, pero sin dejar de abrazar a su esposa.

“Gracias Darcy” el coronel inclino la cabeza y estrecho la mano que le ofrecían, una pequeña sonrisa divertida cruzo en su rostro cuando miro a Darcy, esta apenas era perceptible  al mirar a su celoso primo abrazando con más fuerza a Elizabeth.

“Darcy aun no había tenido la oportunidad de felicitarlos por su boda, y puedo ver, que próximamente es eminente el nacimiento de su primer hijo” Finalizo el coronel mirando el vientre de Elizabeth.

Elizabeth puso su mano sobre su vientre ligeramente redondeado y se sonrojo  “Le damos las gracias coronel” fueron las palabras de ella.

“Les deseo toda la felicidad” el coronel sonrió a Elizabeth calurosamente.

“te damos las gracias primo” Darcy a su vez, hablo formalmente, su postura era rígida y su mano libre cubrió la de su mujer que aun posaba en su vientre.

Fitzwilliam parecía hacer caso omiso de las palabras de Darcy, porque su mirada aun descansaba sobre Elizabeth, “señora Darcy, debo decir que se ve completamente radiante, brillante diría yo”

“Es porque soy muy feliz” Elizabeth hablo en voz baja, dando un paso atrás para apoyarse en el pecho de su marido quien la miraba en ese momento, Darcy inmediatamente reacciono a su movimiento y la abrazo de una forma más segura sobre su pecho, mirándola completamente embelesado.

Fitzwilliam se quedo mirando a la pareja por un momento, viendo que se habían perdido en su propio mundo, se inclino hacia Georgiana  que aun se encontraba a su lado y le dijo “Por lo tanto, cariño, dime, ¿que nuevas composiciones has aprendido últimamente en el pianoforte?”

“Oh, han sido muchas primo, he tenido la oportunidad de escuchar algunas y he adquirido otras, así que últimamente he practicado muchas antes de que tu llegaras, si quieres puedo tocar algunas para ti” Georgiana hablo con entusiasmo y lo jalo rumbo al pianoforte, donde se encontraba con anterioridad.

“Georgiana, creo que el coronel Fitzwilliam puede estar cansado y hambriento” Elizabeth hablo suavemente dando un paso adelante desembarazándose del abrazo de su marido.

Georgiana suspiro suavemente en señal de desilusión, “oh, tienes razón Lizzie, no lo había pensado.”

“No te preocupes pequeña” el hombre sonrió a la chica “unas pocas horas a caballo no son nada para un viejo soldado como yo, estaré encantado de escuchar tu música”

Georgiana sacudió su cabeza con tanta vehemencia que sus larga y sedosa cabellera se balanceaba de un lado a otro, “no, mi hermana tiene razón, debes descansar y comer algo primero, luego tocare para ti.”

Elizabeth se acerco al coronel  “ya hemos cenado, pero voy a avisarle a la señora Reynolds para que ponga nuevamente la mesa en el comedor más pequeño  o si lo prefiere, podría tener la cena servida en el piso de arriba y tomar su refrigero en la habitación de huéspedes.”

Fitzwilliam se inclino hacia ella con una sonrisa de agradecimiento. “le agradezco Sra. Darcy, el comedor más pequeño suena bien”

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“Ha sido una noche muy agradable ¿no es así?” comento Elizabeth, su tono era ligero y agradable, se dirigió a su tocador frente al espejo y comenzó a cepillarse su cabellera.

“Si” fue lo único que obtuvo como respuesta.

Elizabeth miro detenidamente a su marido por la imagen que reflejaba en el espejo, se dio cuenta que se encontraba de mal humor, se volvió hacia él, aún seguía  sentada en el banquillo y lo miro fijamente “¿No me digas que aun  sigues estando celoso de tu primo?”

Darcy se abrazo a sí mismo para tratar de tranquilizarse “¿No has visto la forma en que te miro? Se le olvida que ya no eres más la señorita Bennet.”

Elizabeth sonrió para sí misma, dándole la espalda de nuevo, continuando así con su labor anterior, sonaba como un niño pequeño en el cuerpo de un hombre adulto. “Bueno, ciertamente hiciste lo más estrechamente posible para demostrarle que soy propiedad tuya, me mantuviste tan estrechamente a tu lado toda la noche que  dudo que no se haya dado cuenta” ella lo miro desde el espejo y vio con satisfacción  que su rostro cambiaba ligeramente de color.

“Tu eres mi esposa, tengo todo el derecho si quiero mantenerte a mi lado” pronuncio Darcy con altivez.

“William, me di cuenta de que tu primo se reía de tu actitud un poco extraña” Elizabeth seguía con su labor, quitándose los aros de sus oídos, uno de los muchos regalos que le había hecho su marido y los puso cuidadosamente en su caja, “yo lo vi sonreír disimuladamente un par de veces al darse cuenta de cómo me estabas abrazando”

“¿Vienes a la cama o no?”  Resoplo Darcy,  haciendo caso omiso al comentario.

Elizabeth se levanto del banquillo y sacudiendo la cabeza en señal de rendición, se acerco a él con una sonrisa y se quito su bata, se acomodo en la cama, cogió las mantas y las puso a un lado, arrodillándose al lado de Darcy.

Comenzó a jalar su camisón, tirándolo hacia arriba, se lo saco por encima de su cabeza y susurro jalándole su cabeza hacia su pecho “Ven aquí”

Darcy en ese instante  hundió su rostro en medio del valle entre sus pechos, sus manos de lado de ella, Elizabeth comenzó a jalarle la camisa hasta también quitársela, luego lo empujo de espaldas y sus labios comenzaron un lento camino de la garganta por todo su cuerpo.

Elizabeth estaba disfrutando tanto el besarlo de esa manera, cuando llego a su virilidad, ella lo tomo suavemente con la mano y lo rodeo con sus dedos, se inclino colocándole un suave beso en la punta de su miembro erecto, su gruñido gutural rompió el silencio de la habitación, no obstante lo seguía acunando con la palma de su mano, nuevamente se inclino y continuo besándolo, sus gemidos la incitaban, Darcy no aguanto más y la jalo hacia él besándola en su boca, saboreándose al mismo tiempo, ella siguió y lo monto ,comenzando a frotar su pelvis  en contra de él, cerró los ojos para intensificar el placer que estaba sintiendo y luego sin vacilar lo posiciono en la entrada de su cuerpo.

“Poco a poco amor, no me gustaría que te hicieras daño.” Darcy puso sus manos en las caderas de ella tratando de detenerla.

“Estoy bien” ella seguía gimiendo por el placer que sentía, se sentía plena al sentir el cuerpo de su marido en ella, nunca en sus mejores momentos creyó que podría llegar a sentirse así, y pensar que su madre decía que el acto era por obligación, cuan equivocada estaba.

Ellos empezaron a moverse juntos, Darcy se sentía hipnotizado con la visión de su amada subiendo y bajando por encima de él. Ella era hermosa, desde hace algún tiempo el solo la miraba simplemente tocándose el vientre, y solo  acariciaba su intimidad ligeramente para no lastimarla, pero este día ella tomo la iniciativa y a él le había encantado, miraba su rostro que era para él como un espejo de su alma, y veía el placer que se reflejaba en el, muy similar al que en ese instante sentía él por ella, en ese instante dejo de pensar y comenzó a reaccionar a los movimientos de Elizabeth, ella reacciono a su vez al instante cerrando sus ojos con fuerza y se mordió el labio inferior, pronto sintió que su cuerpo se tensaba y en consecuencia junto con él también el de ella, así, juntos  llegaron a la culminación y la liberación de sus cuerpos.



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Al día siguiente, el coronel Fitzwilliam estaba caminando rápidamente hacia la casa después de su paseo matinal. El sonrió ampliamente al darse cuenta que Elizabeth caminaba rumbo a la casa, incluso en la distancio podía ver lo bonita que se veía, llevaba un abrigo de terciopelo con piel gruesa alrededor de su cuello y en los puños, con un sombrero a juego con una cinta grande atada bajo su barbilla en el mismo tono de verde intenso que el abrigo, cuando ella lo vio le sonrió y lo saludo agitando su mano, el coronel le devolvió el saludo y la sonrisa y apresuro el paso para alcanzarla.

“Tomando el aire de la mañana, señora” el coronel se inclino cortésmente ante la dama.

Elizabeth sonrió alegremente y el hombre miro su imagen, se le hizo muy bonita, sus mejillas sonrosadas, sus ojos brillantes, las bocanadas de aire que provenían de sus suaves labios de color rosa, en señal de un ligero agotamiento, simplemente era encantadora.

“No es tan temprano, después de todo coronel Fitzwilliam, es casi medio día” hablaba Elizabeth a la ligera.

“Ah sí, me siento avergonzado de que languidecí en la cama por un largo tiempo.”

“Usted tiene todo el derecho de hacerlo señor, sobre todo después de un viaje tan agotador  como el de ayer, por otra parte, ayer lo mantuvimos entretenido por la tarde y usted venia agotado, Georgiana ha aprendido muchas canciones nuevas desde la última vez que le vimos” Elizabeth levanto las cejas para hacerle la aclaración de que aún recordaba.

“Si, así es. Quiero darle las gracias por el desayuno que envió a mi habitación, señora Darcy, fue muy amable de su parte.”

“usted es bienvenido en Pemberley, cuando no bajo a desayunar con nosotros yo simplemente pensé que tal vez a usted le gustaría tener una comida caliente al despertar”

“Como he dicho, ha sido un detalle muy amable de su parte” el coronel tomo la mano de Elizabeth, la apretó suavemente y la miro a los ojos “no estoy acostumbrado a que nadie cuide de mi persona, se lo agradezco mucho” le beso su mano tiernamente.

Ella no respondió a esto, solo mantuvo una sonrisa a él pero al mismo tiempo trato de retirar su mano de la suya.

“¿Puedo acompañarla en su paseo, señora Darcy?” dijo el coronel por fin.

“Pero acaba de regresar usted de la suya, ¿no es así?”

“Así es, pero aun no estoy cansado” Fitzwilliam ofreció su brazo.

Elizabeth lo acepto con una sonrisa cortes y el coronel sintió una alegría al ser aceptado

“Pero le advierto señor, que yo camino solamente por los alrededores del jardín, no alargo las distancias”

“Acabo de volver de un largo paseo señora, pero dígame, yo recuerdo que usted se aventuraba a realizar paseos mucho más largos cuando aún era la señorita Bennet” el coronel se burlaba de ella.

“Ah sí, pero en aquel entonces yo no tenía el placer de tener compañía y llevarla a todas partes conmigo” Elizabeth hizo alusión a su hijo tocándose su vientre y sonriéndole al coronel.

Fitzwilliam poso su mirada sobre su estomago “Eso fue una imprudencia de mi parte, me disculpo señora” su expresión se ensombreció “¿Se encuentra usted bien?”

Elizabeth negó con la cabeza y le sonrió “Estoy muy bien y camino todos los días, pero no tan lejos como antes tal vez; es solo hoy, el suelo se encuentra cubierto de nieve y esta resbaladizo y podría caerme fácilmente, por otra parte, esta mañana mi marido tenía unas cartas urgentes que atender así que no podía acompañarme como de costumbre, este camino está bien aclarado y espolvoreado con arena para poder caminar sin miedo, también he prometido a William que caminaría delante de las ventanas para que así él pudiera verme desde su estudio” la mirada de Elizabeth se dirigió en ese momento a la casa.

“Yo no debería sorprenderme, eso suena mucho a mi primo” sonrió el coronel.

“Si, el es muy cariñoso conmigo y con Georgiana por supuesto” Elizabeth hablo en voz baja.

Caminaron en silencio durante unos minutos cuando Elizabeth levanto la cabeza al caballero que estaba a su lado “Coronel, quiero darle las gracias por lo que hizo por mí, la manera  como actúo  aquel día en Kent, realmente fue de mucha ayuda para mí en ese entonces, yo estaba casi a punto de… bueno, mi comportamiento no fue precisamente el de una dama por así decirlo.”

“¿Quiere decir que quería pegarle a mi primo en la cabeza otra vez si intentaba llamarle más querida o intentaba darle un abrazo?”

“Si, lo hice. ¿Cómo lo sabe?” Elizabeth sonrió ante el recuerdo.

“Usted tiene rasgos muy expresivos y mi primo tiende a tratar a las mujeres que le preocupan como si fueran unos gatitos débiles o corderos abandonados.”

“Eso es cierto” sonrió Elizabeth, “pero debo decir que he aprendido a apreciarlo, junto con muchos otros rasgos admirables que tiene”

“Sinceramente, me alegro de verla contenta” dijo el coronel Fitzwilliam cubriendo la mano de Elizabeth que tenia apoyada en su brazo con el otro que le quedaba libre.

“Siempre les he deseado lo mejor”

“Lo sé” Elizabeth le dirigió una mirada cálida.

Volvieron a continuar con su camino, el coronel continuo platicando con ella.

“A pesar de la fortuna de Darcy y su posición en el mundo, en realidad nunca le he tenido envidia, ser el segundo hijo siempre tiene sus privilegios. Se tiene más libertad, no es el único responsable por el bienestar y el buen nombre de toda la familia, sin embargo, ahora si siento envidia por él, se merece su felicidad más que nadie, creo yo. Pero cuando miro su vida y la comparo con la mía, me siento vacio, siento que hay algo fundamental que le falta a mi propia vida.”

El hombre se detuvo frente a Elizabeth y siguió “una mujer a quien yo pudiera adorar, sabiendo que ella devuelve mis sentimientos y pronto llegase un niño que alegrase el resto de mi vida”

Los ojos de Elizabeth veían la sinceridad del hombre frente a ella. “usted es un hombre joven todavía señor, usted todavía puede encontrar todo eso”

Las comisuras de su bocas se elevaron levemente con tristeza “Yo no estoy seguro de eso, yo siempre pensé que sería razonable, incluso se espera que en mi situación me case con una dama con buena dote,  pero ahora sé que quiero más que eso”  Fitzwilliam miro a Elizabeth con seriedad, para que no pudiera confundir el significado de sus palabras, luego bajo sus ojos y miro a un lado inquieto.



“Digame, señora Darcy” Fitzwilliam hablo después de un largo momento de silencio. “¿Usted tiene cuatro hermanas, estoy en lo correcto?

Elizabeth sonrió para sus adentros adivinando la intención del coronel. “Si señor, pero la menor de mis dos hermanas Kitty y Lydia son solo de la edad de Georgiana, María que tiene Diecinueve años parece estar más interesada en la lectura y la práctica del piano que cualquier otra cosa, mientras que mi hermana mayor Jane que es por mucho la más hermosa de todas por no mencionar la más ecuánime, se ha dedicado estos últimos tres meses...”

“¿Es esta tu hermana, que era…?” Fitzwilliam hablo vacilante.

“Si, es Jane, Esta comprometida con el señor Bingley”

“Por lo tanto, todo termino bien”

Elizabeth asintió con la cabeza, mirando a las montañas de nieve que sobresalían detrás del parque.

“Me imagino que fue una de las condiciones de mi primo” Fitzwilliam hablo a la ligera pero la forma de Elizabeth apoyada aun en su brazo se tenso y le miro de una forma penetrante.

“Perdóneme, es un asunto privado, que no debe ser de mi interés”

“Si, no debería  serlo”

Hubo un momento de incomodo silencio, cuando el coronel volvió a hablar fue en un tono más neutro “Por lo tanto, ¿usted espera que su hermana mayor se case pronto?”

Elizabeth suspiro ligeramente “No, no tan pronto, me temo. Jane se decidió a esperar hasta el final del periodo de duelo. Y si es así, la boda debe llevarse a cabo en mayo, pero en esa fecha será imposible para mi asistir a ella. Jane quiere que todas sus hermanas se encuentren presentes, pero no voy a ser capaz de viajar con un bebe pequeño y no puedo imaginarme dejando al pequeñito en sus primeros meses. Estoy tratando de convencer a Jane para organizar una boda tranquila en la primavera y nos visiten durante el verano, sin embargo, mi hermana….” Elizabeth dejo de hablar al ver a su marido que se dirigía a ellos.

Su rostro esbozo una sonrisa brillante y abandono el brazo de su compañero y avanzo rápidamente a través de la nieve en dirección al hombre que se acercaba.

“Elizabeth, quedate donde estas ¡Te puedes caer!” exclamo Darcy corriendo hacia ella con rapidez, Elizabeth se detuvo en ese instante esperando a que su marido la alcanzara, le dio un rápido abrazo y ambos volvieron junto al coronel.

“No te puedes imaginar lo difícil que es mantenerla dentro de su hogar, primo. Si el niño que va a tener no la mantiene quieta, quiero ver cuando esté con nosotros y al despertarse por la mañana no la encuentre porque ella se encuentra fuera”

“William, camine por el sendero que me recomendaste y el coronel Fitzwilliam se ofreció acompañarme tomada de su brazo, por lo tanto estaba bastante segura aquí afuera” Elizabeth frunció los labios frustrada.

“¿Y dime entonces, que  fue ese paso tan apresurado hace unos momentos?” Darcy la miro desde arriba.

Elizabeth puso sus dos manos sobre sus brazos y lo miro con una dulce sonrisa “Siempre dijiste que admirabas mi espíritu vivo, y yo no podía simplemente contenerme de abrazarte cuando te vi”

“Usted ha logrado silenciar efectivamente a su marido creo yo señora Darcy” Fitzwilliam  miro a Darcy y le sonrió alegremente, cuando el aludido  entendió el comentario no pudo encontrar una réplica adecuada a las palabras de su esposa demasiado perdido estaba en sus hermosos ojos.



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“Se trata de un excelente vino, Darcy” comento el coronel cuando los primos se encontraban sentados en la biblioteca  ese mismo día, después de la cena.

“¿Te ha gustado? Es de mi propia importación” comento Darcy casualmente, estirándose en la silla en la plenitud de su estatura.

“¡¿Quieres decir que te has involucrado en ese tipo de negocio?!” Richard mira hacia el otro hombre sorprendido de su expresión en el rostro “¡Eso es algo inesperado!”

“He invertido alguna suma en el negocio del tío de Elizabeth y ya he recibido mis primeros beneficios, ¿te acuerdas del señor Gardiner?”

“¿Me tengo que acordar de él? “Pensó un momento, pero instantes después levanto las cejas al traer un recuerdo a su mente “…Pensé que nos iba a desgarrar cuando acompañamos a su sobrina a su casa sin una acompañante a su puerta”

Darcy ignorando la observación de su primo continúo con su relato con total naturalidad.

 “El es un hombre de negocios con una visión muy aguda, estoy considerando seriamente la posibilidad de invertir más de las primeras cinco mil libras en su compañía”

“Tengo un pequeño capital guardado” Fitzwilliam se inclino nuevamente en el sillón “¿Te parece que el señor Gardiner podría interesarse en tener otro socio?”

“OH.. yo creo que si lo haría, su empresa va desarrollándose rápidamente, voy a escribirle sobre ti pero con la condición de que no vamos a mencionar a Lord Matlock  que vamos a invertir el dinero de Pemberley en el comercio”

Fitzwilliam levanto la mano en gesto defensivo “Darcy, tú no tienes ni que decirme de eso, sé muy bien las opiniones de mi padre sobre el tema de la alta burguesía al ganar sus ingresos de fuentes distintas de la tierra”

“Los tiempos están cambiando” Darcy hablo con seguridad, “Es inevitable, tarde o temprano, los propietarios deben empezar a buscar diferentes posibilidades, especialmente si desea mantener las propiedades y la prosperidad en general.”

“Estoy de acuerdo contigo Darcy” asintió con la cabeza Fitzwilliam “Pero mi padre es de otra generación, dejo a mi hermano mayor para que le explique estas cosas a él”

“Por otro lado,  al tío no le importo que tu hermano se casara con alguien cuyo padre hizo fortuna en el comercio ¿no es cierto?” señalo Darcy

“El hecho que lo ayudo fue que su madre era pariente lejana y nuestra prima” señalo un hombre al otro y continuo más serio, “me resulta muy difícil imaginar que alguna vez voy a encontrar alguna mujer que me convenga y que me quiera al mismo tiempo. Debes apreciar tu propia situación, Darcy. Tu esposa es realmente….ella te ama por lo que eres, ya sabes. Cuando hablé con ella por  la mañana, hablo muy bien de ti. Ella te admira y te respeta.”

Hubo un momento de silencio entro los dos hombres antes que Darcy reiniciara la plática.

“Debo darte las gracias primo, si no fuera porque me persuadiste esa mañana en Rosings, no estoy seguro de si todo esto hubiera sucedido”

“¿Lo crees? No estoy seguro de eso Darcy, se que hubieras corrido con ella en cuanto te hubieses enterado de la situación después de la muerte del señor Bennet”

“Aun así, todavía te doy las gracias” Darcy hablo con seriedad.

“Entonces son bien recibidas las gracias y me reservo el papel de padrino de tu hijo primogénito”

“Sera un honor Richard” le contesto Darcy.



Los hombres volvieron a  sus bebidas y no se hablo más del asunto, cada uno parecía absorto en sus propios pensamientos. De repente, la puerta se abrió violentamente, Elizabeth entro echa un manojo de nervios, envuelta en llanto y temblando efusivamente.

“William, llego correspondencia del tío Gardiner…. Urgente”

“¿Cuál es el problema?” Darcy ya se encontraba a su lado, envolviéndola en un abrazo protector.

“Se trata de Lydia…”  Elizabeth alzo los ojos angustiados a él “Oh, William, Lydia se ha fugado con él…. Se ha escapado con el señor Wickham…”




“It is Lydia…” Elizabeth raised her anguished eyes to him.>>>>>>>>

Era  pasada la media noche cuando Darcy entro en el dormitorio oscuro de su señora. Trato de no hacer ruido mientras se quitaba la ropa para no despertar a su esposa, pero en el momento en que se acerco a la cama oyó la voz de Elizabeth.

“¿William?”  Susurro ella, volviéndose hacia el lado de la cama donde se encontraba el buró, tomo los cerillos  y con las manos temblorosas trato de encender la vela.

Darcy se estaba desabrochando la camisa pero detuvo su labor y se sentó a lado de ella, “¿no estabas ya dormida?”  Le retiro los cerillos y encendió la vela.

“He dormido poco, pero no puedo dejar de pensar”  Elizabeth termino de sentarse y recargarse en la cabecera de la cama y apretó las manos nerviosamente sobre su vientre. “Estúpida…estúpida e irreflexiva, Lydia tonta...” hablaba con dolor, con coraje por lo que se avecinaba “¿Qué pasara con ella? ¿Se casara con ella?” eso era lo que más le preocupaba.

Darcy acaricio su cabeza, acomodando sus rizos que en ese momento tenia sobre su cara, “Estoy bastante seguro que va a casarse con ella mi amor, el quiere que le paguen de nuevo, así de simple. Esa es la única razón por la que se involucro con Georgiana y ahora con Lydia”

Elizabeth negó con la cabeza “Yo no lo puedo entender. El es joven, saludable e inteligente,  tiene todas esas cualidades para tener éxito en la vida y gracias a la generosidad de tu padre tenía dinero y lo perdió todo. Debería de ganar su fortuna y posición en el mundo en base a su propio trabajo, siendo duro y cuidadoso.”

“Elizabeth, no todo el mundo es como tu tío, el señor Gardiner”

“Lo sé” susurro y levanto los ojos a él llenos de preocupación. “¿Por qué no nos deja en paz?”

Darcy suspiro profundamente y se inclino hacia ella, acariciando su vientre hinchado. “¿Cómo está el bebe?”

Una pálida sonrisa apareció en el rostro de Elizabeth. “Está bien, acaba de darme un puntapié.”

“Lo vez, es todo lo que realmente importa” Darcy murmuro contra su frente, y le dio un beso lleno de esperanza, continuaba acariciando su vientre para tranquilizarla, luego se paró de lado de ella para terminar de quitarse su ropa, apago la vela y sometió bajo las sabanas, la tomo en sus brazos acercándola a él y comenzó nuevamente a acariciarla hasta que ella se tranquilizo.

“Georgiana se asombro ante la noticia, pero lo tomo de una forma tranquila y serena, mientras que yo me puse histérica” susurro Elizabeth.

“Si, no podría estar más orgulloso de ella” Darcy contesto.

“sabes, Georgiana estuvo aquí en la habitación hasta que me dormí, todo el tiempo me recordó que no debía preocuparme porque no era bueno para el bebe, ella dijo que te haría cargo de todo y que todo estaría bien.”

“Entonces, tú debes escuchar al respecto” Darcy le dio un apretón en los brazos y le beso nuevamente su frente. “Ya discutimos lo que haremos Richard y yo, accedió a ir conmigo a Londres, puesto que el tiene más experiencia en la materia que yo.”

Elizabeth se levanto bruscamente al escuchar de su partida.

“¿Vas a Londres? Pero Lydia escribió una carta que dejo en su cama en Purvis Lodge que irían directamente a Gretna Green”

“No Elizabeth, tal vez Wickham le dijo eso, pero estoy seguro de que fueron a Londres. Voy a enviar a un hombre a Gretna  Green para asegurarme de que no están ahí, pero no tendría sentido para Wickham casarse con ella tan pronto. Conozco su forma de pensar, la primera vez que lo hizo fue  de diferente manera, ahora primero va a poner en entre dicho su reputación, luego exigirá el pago para salvarla y casarse con ella.”

Elizabeth se dejo caer sobre su pecho. “Eso es horrible…”

“SHHH…” murmuraba Darcy acercándola a él y meciéndola entre sus brazos. “Trata de dormir”

“Me gustaría ir con ustedes” susurro Elizabeth

“Lo sé, pero bien sabes que no sería prudente, quiero tener la seguridad de que están sanos y salvos aquí.” Darcy la beso en los labios de una manera dulce “Creo que hemos despertado al bebe” el acaricio nuevamente el vientre de Elizabeth, en ese momento se veían ligeros movimientos sobre la sabana que la cubría señal inequívoca de que ahí  se encontraba su hijo.

Elizabeth suspiro y murmuro en voz  baja “Te amo”

“También te amo… demasiado” la beso nuevamente con ternura “ahora ya es hora de cerrar los ojos señora Darcy, quiero descansar un par de horas antes de partir al amanecer.”



Continuara…………